• Una planta puede ser técnicamente correcta y, aun así, fallar en revisión si no establece una jerarquía visual clara entre lo cortado, lo visto, lo acotado y lo explicado.
  • La legibilidad rápida no depende de “dibujar más”, sino de tomar seis decisiones de representación que reduzcan ambigüedad: pesos de línea, tramas, cotas, textos, símbolos y contraste entre categorías.
  • Un protocolo gráfico mínimo, probado en impresión a la escala real de entrega, mejora la coordinación, reduce correcciones innecesarias y convierte la planta en una herramienta útil tanto para entrega académica como para portfolio técnico.