• Apilar baños, cocina húmeda y otros núcleos de agua suele simplificar recorridos, registros y coordinación, pero puede empeorar luz, ventilación y calidad espacial si se fuerza la planta.
  • Dispersar piezas húmedas puede mejorar la distribución y la flexibilidad de uso, pero eleva el riesgo de recorridos difíciles, falsos techos extensos, interferencias y cambios tardíos costosos.
  • La decisión no debería cerrarse solo en planta: debe poder explicarse con una planta, una sección tipo y una nota de criterio que hagan visible dónde pasan instalaciones, dónde se registran y qué se está priorizando.