• La geometría de la escalera no debería decidirse por costumbre ni por imagen: cambia la distribución, la claridad del recorrido, la sección y la coordinación con estructura e instalaciones.
  • Comparar una escalera recta, una en L y una en U sobre la misma planta y con una sección de control permite detectar pronto qué opción encaja mejor y cuál será más costosa de modificar tarde.
  • Una buena elección no es la más compacta en abstracto, sino la que deja una documentación más clara, menos interferencias y una relación más controlada entre circulación, luz y programa.