• Un núcleo húmedo compacto suele simplificar recorridos de saneamiento, abastecimiento y ventilación, pero puede condicionar más la planta y concentrar decisiones difíciles en un único punto.
  • Un esquema disperso ofrece más libertad para repartir usos y ajustar la vivienda a orientaciones, privacidad o estructura, aunque aumenta el riesgo de coordinación y retrabajo si no se prevén patinillos, pendientes y registros.
  • La decisión no debería tomarse por preferencia formal: conviene comparar dos variantes con el mismo programa, con criterios explícitos, y dejar por escrito qué ventaja se busca y qué coste de proyecto se acepta.