• La memoria no debe repetir lo que dicen los planos, sino demostrar con palabras qué decisiones toma el proyecto y dónde se comprueban gráficamente.
  • Antes de entregar, conviene revisar ocho bloques de coherencia en un orden que priorice lo que más retrabajo provoca: superficies, estructura, envolvente, instalaciones, recorridos, materialidad, nomenclatura y consistencia global.
  • Una checklist semaforizada ayuda a decidir si se puede enviar, si hace falta una corrección parcial o si el proyecto necesita una iteración más antes de quedar expuesto a tutoría, cliente o jurado.