• El error más habitual no es “no conocer el radón”, sino dejar la estrategia como una nota genérica sin traducirla a planta, sección, detalle y coordinación con estructura e instalaciones.
  • Antes de dibujar un detalle conviene fijar una secuencia de revisión: confirmar alcance del caso, decidir una estrategia principal revisable y comprobar continuidad en los puntos singulares donde suele romperse.
  • Una entrega útil no promete cumplimiento por sí sola: deja evidencias claras de qué se ha decidido, dónde se representa, qué puntos quedan pendientes y cuándo hace falta escalar la validación a técnico competente.