• Comparar dos retículas en anteproyecto no consiste en elegir la “más eficiente” en abstracto, sino la que mejor sostiene programa, coordinación y claridad documental con la información disponible.
  • La decisión mejora mucho si se fijan antes los criterios y sus pesos, y si cada puntuación se apoya en evidencias visibles en planta, sección y un esquema mínimo de instalaciones.
  • Una retícula es suficientemente buena para avanzar cuando reduce conflictos relevantes, mantiene coherencia espacial y permite documentar el proyecto sin acumular excepciones difíciles de defender.