• La profundidad de crujía conviene no fijarla por intuición aislada: mejor compararla con evidencias de planta, sección y fachada antes de cerrar la distribución.
  • Una crujía más estrecha y una más profunda cambian de forma directa la luz, la ventilación, la lógica estructural, la cantidad de envolvente y la capacidad de adaptación futura.
  • Con una prueba rápida de 60 minutos y una tabla comparativa puedes tomar una decisión trazable, explicar por qué la adoptas y dejarla documentada en memoria y planos.