• Un detalle 1:20 no falla solo por falta de información; falla, sobre todo, cuando no deja claro qué debe leerse primero, qué debe comprobarse después y qué debe entenderse como instrucción de montaje.
  • La legibilidad mejora cuando el dibujo se organiza por niveles de lectura: continuidad constructiva, encuentros y fijaciones, y por último notas y referencias cruzadas estrictamente necesarias.
  • Un protocolo simple de capas, llamadas y notas permite reducir dudas en corrección, alinear el detalle con sección y memoria, y comprobar en lectura en frío si la lámina se entiende sin explicación oral.